código montse

Un sitio nómade.

Llegamos a fin de año  y como cada tantos años, siento la necesidad de hacer una cesura. No un balance, sino más bien una especie de vacío desde donde sentir los movimientos sutiles – casi imperceptibles- del plano de inmanencia.

Algunas de las cosas que necesito pensar, son la condición micropolítica del espacio en que trabajo (al que llamamos informalmente Código Montse como una forma de burlarnos de los códigos, de las palabras que ponen contornos) y mi práctica artística/estética.
Los nombro como asuntos separados pero no lo son.

Desde hace algunos años este lugar ha ido tornándose más y más en un espacio de resistencia. Un espacio donde hacer estallar algunos gritos y escuchar silencios.
Ya sea a través de las prácticas de entrenamiento, de laboratorio, de producción artística, de encuentro con invitados, Código Montse es un lugar donde si no todas, muchas de las baldosas que componen nuestro suelo (como supuestos agentes de la cultura y el arte, como personas educadas en lógicas del bien y el mal, de la culpa y el deber ser, de lo bello y lo feo) se aflojan, dejándonos ante la urgencia de abismarnos, problematizar, promover la movilización de afectos, y cuestionar siempre, el  orden imperante que nos atraviesa en sus múltiples dimensiones y expresiones; el orden que nos dice: “Si colaboran para que las cosas sigan así, algún día tendrán un lugar en el escenario de los buenos. Implica sufrimiento y se pueden quejar pero ¡no creen novedades, no construyan nuevas relaciones!”.  No queremos que las cosas sigan así, y pensamos que las fuerzas vitales están acá y en movimiento. Tenemos que aprender a captarlas y componer con ellas aun cuando se trate de movimientos casi imperceptibles. Tal vez sea eso lo más caro -y difícil también- a preservar: el devenir minoritario. No queremos ser grandes y fuertes. Queremos tener un cuerpo y tiempo para desear la vida y que la vida nos desee, con su nomadismo, su hermosa fragilidad, sus pequeñas señales, sus agenciamientos, sus movimientos dramáticos, sus encuentros violentos, sus potencias aún no expresadas. Queremos componer con la vida, arrancándole mundos nuevos que nos basculen. Conquistar un sabersentir que la afirme, la produzca y la libere. Y nos libere a nosotros con ella.

Muchas gracias a Luciana Taverna, Vanesa Aloi, Nati Villani, Carla Porroni, Priscila Velasques, Norma Bianco,Rubén Carmona, Gilda Sosa, María Ale Caiazza, Mariano Pérez de Villa, Carola Reboredo, Daniel Merlo, Ramiro Larrain, Malena Lucía, Jorge Besteiro, Mariano Rubio, Francisco Bertea, Mujeres de Artes Tomar, Josefina Zuain, Silvia Oleksikiew, Paula Sánchez, Isabel Pinczinger, Lamberto Arévalo, Juan Miceli, Clodet García y Ale Taliano por sostener y enriquecer de un modo u otro nuestras búsquedas y hacer del 2016 un año más intenso.

Diciembre 2016
Fb

Imágenes de: Leo Neumann, Mariano Rubio, Jorge Besteiro y X. R.

Anuncios